Reseña de Cruz, por Rodolfo Santullo

Cruz de Nicolás Ferraro (2017)

Como si se tratara más de una enfermedad que un apellido, el protagonista de Cruz carga su nombre como una maldición. No es para menos. Su padre fue (o es, no está claro) uno de los más peligrosos y sádicos sicarios que se dedicara al contrabando en la frontera entre Argentina y Paraguay y su hermano mayor siguió sus pasos. Ahora por deudas que pagar -deudas no generadas por él mismo sino por esos mencionados familiares- el más chico de los Cruz tiene que seguir la senda de sus mayores, un camino empañado en sangre, dolor y muerte. Nicolás Ferraro ya la había sacado del parque con Dogo y ahora logra algo muy difícil: una novela a la altura -o quizá superior- de aquel estupendo debut. Pero no es una novela para todos los paladares -o los estómagos- ya que tiene momentos (muertes terribles, tortura, prostitución infantil, etc.) que hacen apartar la vista al lector más veterano (y estoy siendo literal, desde El Poder del Perro de Don Winslow que no me topaba con algo tan fuerte). Una prosa contundente, propia (la sombra de Leo Oyola que sí se sentía en Dogo aquí ya no está) la de Ferraro, un escritor que me anoto a seguir en todas. Una gran novela sobre contrabando, honor, lealtad, deber y violencia, nominada merecidamente este año al premio Hammett de la Semana Negra de Gijón y que me tiene sin dudas hinchando tanto como por Uruguay por ella. 08.

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Rodolfo Santullo. Mexico D.F., 1979.

Es periodista, escritor, guionista y editor de historietas al frente de Grupo Belerofonte.

Como guionista publicó las novelas gráficas Dengue (2012) y Los últimos días del Graf Spee (2008; 2013), ambas ilustradas por Matías Bergara; El oro del Zar (ilustrada por Marcos Vergara, 2015); Zitarrosa (ilustrada por Max Aguirre, 2012; 2015), entre muchas otras.

Como narrador ha publicado Perro come perro (cuentos; Artefato, 2006; Llanto de mudo, 2012), Las otras caras del verano (novela junto a Martín Bentancor; Amuleto, 2008); Cementerio Norte (novela; Trilce, 2009); Sobres Papel Manila (novela; Estuario, 2010); Aquel viejo tango (novela junto a Martín Bentancor; Estuario, 2011); El último adiós (novela, Banda Oriental 2013), Matufia (novela Premio Nacional de Narrativa, 2013; Estuario, 2014) y Luces de neón (novela; Estuario, 2016).

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¿Se está suicidando la novela negra?

Durante la Semana negra de Gijón, Juan Carlos Galindo, encargado del blog de novela negra de El País, charló con diferentes autores acerca del estado de situación del género. Y tuve el privilegio de poder opinar:

El mercado es chico para tanta cantidad de publicaciones. La figura del editor se está dejando de lado y el tiempo de vida de una novela es efímero

NICOLÁS FERRARO

Para leer el artículo completo y encontrarse con más información y opiniones de Ángel de la Calle o Carlos Zanón, click acá

PACO CAMARASA DICE:

Con motivo del BCNegra 2018, el diario La Razón junto a Paco Camarasa, quien dirigió el festival anteriormente, con Carlos Zanón, actual comisario, para conversar acerca del encuentro y otras yerbas.

Preguntado por la dirección del género negro, Paco respondió:

¿Hacia dónde creen que va el género negro en la actualidad?

–P.C.: A todas partes. Lo bueno del género es que puede ir a cualquier parte y muchas novelas pueden incluirse dentro del género sin etiquetas claras. Es un problema solo de calidad. Hay ciudades nuevas, tipos de asesinos nuevos, tipo de investigaciones nuevas… Lo bueno del género es que ya no va hacia un sitio concreto. Ahora desde Argentina llegan novelas cortas, que lo son por un problema de edición, pero con una fuerza terrible sobre los bajos fondos. Es el caso de Nicolás Ferraro y, fuera de Argentina, de Padura, que viene al festival. Los nórdicos se han quedado en lo clásico. Ya no hay nadie nórdico, salvo Jo Nesbø.

Un honor haber sido nombrado por unos de los emblemas del género negro y criminal.

Para leer la entrevista completa, click acá.

Cruz Nicolás Ferraro

Entrevista en Revista Kunst acerca de “Cruz”

La gente de Kunst tuvo la gentileza de realizarme una entrevista a raíz del lanzamiento de Cruz, mi segunda novela.

Tomás culpa todo el tiempo al padre por los males de la familia, pero Samuel le remarca que eso sólo “sirve de excusa

En gran parte todos somos las historias que nos contamos a nosotros mismos. La construcción de la memoria tiene que ver con un montón de ficciones que nos fuimos construyendo con las cuales nos sentimos cómodos, nos autojustificamos. Cuando se narra, no se narra el acontecimiento sino la mirada de un acontecimiento. Con todas esas ficciones empezás a creer en algo que te hace bien y a veces se empieza a perder el correlato con la realidad. El protagonista construye una imagen del padre que empieza a volverse ficcional. Culpar al padre, en cierta manera, es el algodón en la herida que lo empieza a anestesiar.

La Entrevista completa acá.

Foto de: Eloy Rodriguez Tale