La Semana Negra desde adentro V – Por Kike Ferrari

Ultima entrega de las vivencias de Kike alla en Gijón.
Mil gracias por todo Kike!

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El Equipo de la Semana Negra

1 de agosto, Madrid.

Un tipo que vende un millón de libros de uno solo de sus trabajos, que lleva publicados más de 50 libros y que dirige el evento hace veinticuatro, años carga sillas antes de una presentación; un médico gijonés pide diez días anuales de licencia en su trabajo para ir a trabajar gratis a un puesto de libros; un oficial de la policía del ayuntamiento hace lo mismo para colaborar con la organización y el jefe de la policía auspicia de jurado en el concurso de novela negra, el más importante del mundo. La directora de la asociación empezó vendiendo periódicos del festival hace un par de décadas; todos los participantes -choferes y periodistas, autores novatos y guionistas de Hoollywood, clásicos del género y aspirantes a su renovación, fotógrafos en la búsqueda y héroes del comic- comen con los mismos cupones, en los mismos lugares, la misma comida. Tipos que recién se conocen y disputan el mismo premio se alegran honestamente cuando el otro lo gana.

Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: la moral guevarista aplicada a la cultura.

En el cierre de ayer, el capitán Taibo rebatió las ridículas críticas de la derecha reaccionaria y boba (en todo el sentido de este término, dijo) y sentó posiciones para la próxima edición: sí, se hará; preferentemente y si depende de los organizadores, en Gijón; de no ser así, en otro lugar de Asturias, pero se garantizará transporte diario para el pueblo gijonés.

Eso es la Semana Negra, sólo así se entiende: persistencia y lealtad.

Al final del acto me dieron un diploma por el accesit de relato y de ahí nos fuimos a comer y beber como despedida. Hubo abrazos y promesas de reencuentro con los que se quedaban en Gijón. En el viaje nos cagamos un poco de risa con Pedro de Paz y el Pirata Salem. Hoy con Miguel Molfino -un tipo increíble, increíble en serio, de los que ya no se fabrican- aprovechamos la mañana madrileña para -crease o no- comprar más libros. Lo hicimos en Estudio Escarlata, LA librería dl género en Madrid. Ahora espero que se haga la hora de tomar el avión y volver a mi ciudad y mi gente, a mis lugares y mis cosas. Me espera una novela que, ahora sí, no puedo dejar de escribir.

Nos vemos en Buenos Aires.

Parafraseando al Capitán: esto fue la Semana Negra, y sigue!

Salud!