ZONA CALIENTE de Charles Williams

Charles Williams, autor olvidado en estos últimos treinta años, que supo tener su lugar en la colección Serie Negra de Editorial Tiempo Contemporáneo -dirigida por Ricardo Piglia- como así también en Bruguera, vuelve a editarse. Esta vez con la novela “Zona Caliente” publicada por La Bestia Equilatera, obra que fue llevada al cine por Dennis Hopper en 1990.

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Sinopsis.

Harry Madox vive asistido por la tentación. Mientras trabaja en una agencia de autos usados, solo piensa en robar el banco del pueblo y escapar a una playa del Caribe. Sus obstáculos tendrán forma de mujer: la inocente e irresistible Gloria Harper y Dolores Harshaw, la provocativa esposa de su jefe.

Zona caliente es un fulgurante ejemplo sobre cómo escribir una historia perfecta siguiendo los cánones del thriller. Con su arte refinadísimo, la novela prodiga un extraño hechizo en el lector, que, incluso mucho tiempo después de haber llegado al final, no puede olvidar a los personajes. El deslumbrante sentido del ritmo y la construcción de una atmósfera siempre abrasadora hacen que el suspenso y la intensidad narrativa jamás decaigan.

Un moldeado magistral comanda la ejecución de esta trama de rigurosa eficacia. Dueño de un estilo exquisito y despojado, Charles Williams sorprende con su agudeza perceptiva. La traducción extraordinaria de Carlos Gardini otorga a las imágenes y escenas una inusual potencia. Zona caliente es habitualmente recordada por tener el desenlace más admirable del género negro.

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Charles Williams

“Jim Thompson, David Goodis y Cornell Woolrich son grandes autores, pero Charles Williams está por encima de todos. Nadie como él puede hacer que la violencia parezca más real”.

Comic Noirs

Hard Case Crime, uno de los sellos más importantes del género negro, se unió con Titan Comics para lanzar una serie de cómics negros con autores de renombre que verá la luz en Octubre de este año.

Uno de los primeros títulos será Triggerman, escrito por el director y guionista de cine Walter Hill (The Driver, The Warriors, Streets of Fire, etc) junto con el francés Matz (El Asesino) y el dibujante Jef. Por lo que se puede ver en las primeras imágenes se puede intuir un aire a la película Last Man Standing dirigida por el propio Hill.

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El segundo título que saldrá es Peepland y será escrito por los autores Christa Faust (Money Shot) y Gary Phillips. El arte estará en las manos de Andrea Camerini.

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En 2017 saldrá una adaptación de las novelas de Quarry de Max Allan Collins, quien este año será llevado también a la pantalla chica.

Novedades Julio 2016

El muertito, de Oscar E.Tabernise

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Lucio Gualtieri, alias El Tano. Ex policía, ex adicto, ex esposo, que apenas sobrevive rompiendo piernas para un usurero y solamente puede hablar con su hija a través de un perfil falso de Facebook, recibe un encargo para realizar un trabajo sencillo en la provincia de Misiones.

Pero al llegar a Puerto Piray descubre que se trata de un asesinato. La clave para resolver el caso se encuentra en la tumba de El Muertito, un niño que apareció muerto en el río hace más de veinte años y al que la gente del lugar toma por milagroso.

Y es justamente un milagro lo que necesita Gualtieri para salir vivo de la selva, ya que una vez descubierta la verdad, pasará a ser un testigo molesto, un estorbo, al que habrá que eliminar.

“Respiró la calma del lugar y pensó con tristeza que un pueblo que cree en un diablo que secuestra niños termina por hacer realidad el mito.”

El Muertito
Oscar E. Tabernise
Editorial Revólver
138 páginas

Resurrección de un Comisario, de Miguel Gaya

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El comisario de la Policía Federal Argentina Héctor Aníbal Ponfet fue asesinado en 1942 por su jefe y enemigo, el comisario general Guardiola. En octubre de 1945, vuelve de la muerte. ¿Para qué vuelve? ¿Cuál es su misión? El mundo ya no es lo que era, pero sigue siendo poco comprensible para Ponfet, que no sabe si Hitler murió o se esconde en algún punto de Argentina; y tampoco si Perón podrá lograr su objetivo o se tropezará con algún fantasma.

Resurrección de un Comisario
Miguel Gaya
Del Nuevo Extremo – Extremo Negro
128 páginas

El Recomendado de Shane Black

Con motivo del estreno de The Nice Guys, la nueva película de Shane Black, le preguntaron al guionista y escritor qué les recomendaría a aquellos que quisieran iniciarse en la novela negra y criminal.

Diría que El Escalofrío de Ross MacDonald es una especie de ejemplo prototípico de cómo el género de la novela de detective puede elevarse a sí misma al nivel de la literatura. Raymond Chandler es genial. Pero prefiero a Ross MacDonald.

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Portada Pulp de “El Escalofrío”

The Nice Guys estrena el 30 de Junio en Argentina y será el tercer film dirigido por el guionista de Lethal Weapon y The Last Boy Scout

 

ADAPTACIÓN DE DRIVE AL COMIC

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Drive, la novela de James Sallis, será adaptada por segunda vez, está vez al cómic, mediante una serie limitada de cuatro números que verá la luz por IDW en agosto, y contará con el guión de Michael Benedetto y los dibujos de Antonio Fuso.

La historia del personaje Sin Nombre que se limita a conducir: como piloto para escenas de riesgo en Hollywood y por las noches como chofer para criminales ya había sido adaptada en el 2011 a la pantalla grande por el danés Winding Refn.

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James Sallis se mostró contento con el proyecto desde el primer momento.

“La idea detrás de Drive, el motor, fue escribir una versión contemporánea de los libros de bolsillo publicados por editoriales como Golden Medal- algo que se trasladaría hermosamente a una novela gráfica”

“He hablado acerca de la película de Refn como una tormenta perfecta, donde todo, música, guión, actuación, se unían maravillosamente. La versión de Drive de IDW parece que va a ser otra tormenta perfecta. La clase de desarrollo que va más allá de la adaptación; es una verdadera recreación”

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Charlando con CBR, Benedetto se mostró feliz de contar con el visto bueno de James Sallis, y anunció que la secuela de Drive, Driven [2012], será algo en lo que estarán trabajando en 2016.

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Publicado originalmente en Evaristo Cultural.

ABORDAJE DE LA NOVELA NEGRA | Por Andreu Martín & Juan Sasturain.

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LABERINTO DE ÚNICA SOLUCIÓN, por Andreu Martín.

Admiro sinceramente a aquellos autores que escriben sus novelas sin saber lo que sucederá en el capítulo siguiente, sorprendiéndose a cada paso de la escritura como se sorprenderá posteriormente el lector.

Yo soy incapaz de trabar así. Lo he probado más de una vez, a modo de experimento, y tarde o temprano he tenido que detenerme y poner la marcha atrás para hacerme preguntas como: ¿Para qué describo este ambiente, a este personaje? ¿Qué importancia tendrá en capítulos posteriores? Cuando el protagonista trata de averiguar lo que sucedió días atrás y habla con alguien que sabe lo que ocurrió, ¿yo sé lo que sabe ese alguien? ¿Cómo puedo hacer hablar a alguien si no sé todo lo que sabe y quiere ocultar ese alguien?

Un elevado porcentaje de novelas negras se basan en lo que el cine se llama flashback, esto es: la investigación de un crimen que pondrá en acción a un personaje cuya misión consistirá en averiguar cuáles fueron las circunstancias que lo propiciaron. Hablando con unos y con otros, este personaje central dará el autor la doble oportunidad de A), reconstruir y analizar el pasado, según las mentiras y las verdades de los testimonios que entrevista, y B), describir en el periplo de este personaje un determinado ambiente, un determinado aspecto de la sociedad y de su funcionamiento. Al girar en torno al crimen, las tesis de la novela negra se basarán por lo general en temas de la administración de justicia, en el cómo y por qué del crimen y el cómo y el por qué de su represión, pero está claro que éstas no deben ser las únicas preocupaciones del autor.

Por todo ello, para mí es imprescindible tanto el tener bien claro el argumento del relato que me dispongo a escribir como el buen conocimiento del ámbito o del aspecto de la sociedad que quiero tratar. En mi cabeza las novelas suelen nacer cuando, ya en la ducha (uno de mis lugares de inspiración más fecundos) o ya sea paseando, me planteo cómo sería la novela que me gustaría escribir. La respuesta a la pregunta sale de forma inmediata: durante los trabajos anteriores siempre se han ido acumulando temas de interés que he tenido que dejar aparcados y que en ese momento aprovechan para salir a la luz. Puedo barajar cuestiones tan variadas como la injerencia del Cártel de Medellín en la actual sociedad gallega, la personalidad del vendedor de droga a la salida de los colegios y otras cuestiones marginales pero no remotas, como los motivos que inclinan al parado no-delincuente al consumo de droga.

Todos estos elementos forman las piezas del puzzle que me propongo montar y el desafío está en inventar una aventura nueva, ingeniosa y sorprendente que incluya los temas que me interesan. A partir de entonces, mis personajes nacen, crecen, se reproducen y mueren sobre el papel, deambulando por ese laberinto de única solución que yo he trazado de antemano para obligarles a pasar por los tramos y callejones sin salidas sobre los cuales yo tenía interés en reflexionar.

Resumo entonces la anécdota en unos cuantos folios (que pueden ser de diez a sesenta, según cada novela), convirtiéndola  en algo que así como la narración que algún día escuché, que recuerdo perfectamente cómo empezaba, cómo seguía y cómo terminaba, y que ahora me dispongo a relatar. Hasta que no he determinado lo que sucedió, no puedo establecer coherentemente la personalidad de los personajes. Hasta que no sé cómo se comportará mi protagonista en el capítulo noveno, no puedo escribirlo en el capítulo uno. Un detective que previamente has dibujado como impulsivo e irreflexivo puede echarte a perder una trama que, para su resolución, exija cautela.

A lo largo de la redacción (como sucede con las historias que tenemos un poco olvidadas), aparecerán las imprecisiones, puntos muertos e incluso flagrantes contradicciones que fueron omitidas en el esquema y que ahora habrá que solucionar.  A veces, un testigo se niega a hablar con el protagonista, o por el contrario cuenta más de lo prevista, o la lógica dice que debería haberlo suprimido en el capítulo anterior, o acaso el culpable se vuelva demasiado obvio y haya que pensar una pirueta final que nos procure el imprescindible final sorpresivo. En cualquiera de esos casos, yo, autor, me impongo la obligación de no perder el norte, de llegar al punto de destino previsto y sobre todo, esclavo del realismo y de la verosimilitud, tengo que resolver el problema con ingenio, sin cartas en la manga ni otros trucos baratos. Gratificando a mis lectores tanto como me gusta que me gratifiquen a mí mis autores preferidos.

Juan Sasturain - Novela Negra

UN LUGAR SUCIO Y MAL ILUMINADO, por Juan Sasturain

Creo, precisamente, que escribo porque he leído. Esto está claro. Lo que es un misterio es por qué se deja de leer para empezar a escribir, por qué pasar de una actividad inteligente, placentera, sutil, humilde y silenciosa como la lectura a lo contrario: la ambigüedad soberbia y el equívoco placer de escribir. Dejamos por un momento de disfrutar hermosas y terribles historias como Madame Bovary o “Un lugar limpio y bien iluminado” para intentar rengas fábulas con palabras malas y malas palabras personales. De contemplar la belleza a exponer la torpeza…Es algo que sucede alguna vez.

Porque está claro también que no todo lo que leemos nos lleva a escribir. Si Salgari me pudo incitar a viajar, -cambiar de paisaje-, Lovecraft a cambiar de posición en la cama y Miller o Camus a cambiar de vida o de ideas en la vida, Borges, Onnetti, Hammett, Chandler, Cain, Juan Gelman, Oesterheld o Scott Fitzgeral me hicieron cambiar la lectura por la escritura.

El género, el tono, el ambiente e inclusive el lenguaje que finalmente elegimos o nos elige es, una vez más, sabiamente ocasional. Describir el proceso es explicar por qué elegimos convivir o amamos a la mujer que amamos y no a otra de la misma ciudad o el mismo mundo. Muy simple: estaba allí en el momento justo. Los libros -como las mujeres y los pedazos de universo- están puestos allí por lo que llamamos azar. No estamos para otra cosa que para optar entre los retazos suficientes para sentir que elegimos: una nuca, una mirada, un par de piernas o de frases. Para escribir, bastaron, puntualmente ciertos relámpagos en la sensibilidad ya preparada tal vez y sin anteojos negros: la historia de la viga que cae contada por Sam Spade a Brigid en un momento “muerto” de El Halcón Maltés, el comienzo de Adiós Muñeca y la minuciosa descripción del descubrimiento de un cuerpo atascado en el piso de un baño donde está todo Chandler, la travesía mexicana bajo la lluvia de la pareja de Serenata, de Cain.

Después vienen las racionalizaciones ideológicas, que me las creó: el género negro como expresión marginal y contraliteraria, las convenciones formales -el detective, el crimen, la oficina, la rubia- como una manera consciente de “hacer literatura” y no aspirar a otra cosa prestigiosa; la pretensión excesiva de dejar “testimonio” de lo que uno opina sobre ciertas situaciones en el mundo y entre la gente, como si a alguien le importara.

En todo caso, la literatura -y el género negro- como opción de vida y recalada, nunca deja de ser un lugar sucio de motivos y mal iluminado de intenciones. Es claro que no es por dinero, por poder o alguna otra forma de engaño: su triunfo, como el de los mejores o únicos poemas de amor, es la crónica luminosa de la derrota.

Originalmente publicado en DETECTIVE STORY N.3. 1990.

Lanzamientos Octubre 2015

MATO Y OLVIDO [Ganadora del Extremo Negro 2015] | Daniel Ares

Mato y Olvido - Daniel Ares

Al leer Mato y olvido resulta inevitable pensar en Catamarca y en el asesinato de María Soledad Morales. Pero también en otros lugares y otros crímenes donde se conjugan y colisionan la pasión de los cuerpos, las codicias humanas, el poder político entretejido con el narcotráfico, la culpa de todos, la inocencia de nadie, y detonando tanto prodigio, la voracidad de los grandes medios, que en nombre de la verdad, así mienten como ocultan, y así matan como olvidan.

Editorial Del Nuevo Extremo.

CIEN AÑOS DE PERDÓN | Claudio Cerdán

Cien años de Perdon - Editorial Revolver - Claudio Cerdan

El  Inspector Ramos abandonó hace años su sueño de ser un buen policía. Sus compañeros no confían en él, toda su vida es un engaño y su familia le desprecia. Mientras intenta resolver la muerte de un anciano y esclarecer un asesinato múltiple, Antonio Ramos solo tiene una cosa en la cabeza: hacer lo que sea para quedarse con un dinero que ha visto pasar delante de sus narices. Pero la mafia rusa y asuntos internos le pisan los talones y los cadáveres se van acumulando a su paso en una asfixiante y vertiginosa espiral de violencia que solo puede conducirle a un callejón sin salida…

Editorial Revólver

UNO ES UN NÚMERO SOLITARIO | BRUCE ELLIOTT

Larry Camonille es casi tan poco que ni siquiera es uno.

En la cárcel la tuberculosis y el aire viciado le comieron un pulmón y ya empezaron a mordisquearle el otro. La única salida es fugarse, buscar el aire puro de México o algún lugar en Sudamérica, lejos.

Junto con otros nueve presos escapan de prisión. En su huida, Larry va a escuchando por la radio como, uno a uno, sus compinches son apresados.

No sabemos por qué Camonille terminó en cana. Sólo sabemos que no mató nunca, pero que es una de las cosas que es capaz de hacer una y otra vez para no volver a adentro.

Bruce Elliott nos va contando el devenir de Larry, como si a él también le faltara el aire, y tuviera que elegir las palabras con cuenta gotas para poder contarnos la historia. Y las elige muy bien. La parquedad del lenguaje ayuda a lograr una empatía con el personaje, que no se regodea con la violencia ni pierde el tiempo en maltratos innecesarios. No es un psicópata ni un loco. Nada más alguien para el que la libertad es el fin, y el resto es una decisión fácil.

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Y México, que siempre estuvo cerca, parece alejarse a cada segundo, hasta que el bueno de Larry termina llegando a un pueblo en el medio de la nada de Ohio. Y Vera, una cuarentona, lo levanta en la ruta y le consigue un laburo en un bar.

Pero la caridad es sólo otro nombre para “inversión”.

Camonille quedará atrapado en un tira y afloje entre dos mujeres.

Por un lado, Vera, una casi Milf -porque su hijo nació muerto- y con la herencia congelada hasta que alguien mate a su suegra con la que vive.

Y por el otro lado, Jan, una casi virgen que tiene demasiado sexo, con unos bonos de mucha guita a los que no puede acceder. Y un plan para que Larry se haga con ellos.

En el Western, el forajido llega a liberar al pueblo de la dominación de los bandidos, como por ejemplo, en Shane. En la novela negra nos encontramos más a menudo del otro lado. El extranjero no viene a liberar a nadie más que a él mismo, él es el problema y si ofrece una ayuda a alguien es sólo para obtener algo a cambio.

Camonille sabe que tiene que huir. Rajar mientras pueda.

Y necesita plata. Pero de la mano de Jan, se da cuenta que lo que realmente necesita es otra cosa, que su agonía poco tiene que ver con que le falle un pulmón. Y es en este mismo camino, donde Jan se termina transformando en una de las pocas femme fatale –o “enfant fatale”- que son dignas de nuestra compasión o empatía.

Una novela que respira el mismo aire que las novelas de Jim Thompson y David Goodis, y las películas de Sam Peckinpah, donde el fatalismo y la redención son cartas que se reparten juntas.

Uno es un número solitario habla de la base de la novela negra: el pathos siempre triunfa sobre el ethos. El héroe tendría que llenarse los bolsillos y huir. Mil dólares no importan, porque el número que importa es el que está huyendo con vos, y si no sos ni uno…

Al final de cuentas, la decisión es otra, porque ¿de qué sirve un bolsillo lleno con un corazón vacío?

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Publicada Originalmente en Evaristo Cultural, para Rastros.

EL OTRO MARLOWE | RESEÑA DE “EL NOMBRE DEL JUEGO ES MUERTE”

Al principio sólo había Caos.
El Universo y esta novela empezaron igual.

Primera regla para robar un banco: Nadie se mueva y nadie saldrá lastimado.
Pero cuando alguien se mueve, el resto es un dominó de plomo.

Roy/Earl Drake, nuestro protagonista, junto con Bunny, su compinche, salen con el botín, pero su chofer de huida, pierde la cabeza y se baja del auto para abrirles la puerta. Profesionales eran los de antes. Y lo de perder la cabeza es literal, se la borran de un escopetazo. “El costado derecho de su cabeza desapareció” nos dice Marlowe, y nos marca que en esta novela podrán ahorrarse palabras, pero nunca violencia ni balas.

El dúo alcanza a huir, no sin que nuestro protagonista reciba y regale plomo.

Y cuando el plan se va al carajo hay que improvisar. Drake (aunque es uno de los muchos alias que este “personaje sin nombre” usa, lo llamaré así porque es el que su autor eligió como definitivo para sus próximas apariciones) y Bunny se separan. Bunny llevándose casi toda la torta, con la promesa de enviar una luca verde por semana al convaleciente Drake, hasta que puedan reunirse. Y la plata llega. Una semana. Y otra. Hasta que un día no lo hace y Drake encara hacia el sur para descubrir qué pasó.

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De Dan Marlowe podríamos hablar largo y tendido. Apostador. Amigo de los criminales, tanto que sus novelas tuvieron que ser censuradas para que no se transformaran en how to rob a bank for dummies. Pero de él hablaremos otro día. Ahora vayamos con su personaje.

Drake está lejos de ser un héroe, siquiera un antihéroe. Es algo que, con mucho suerte, podríamos llamar un villano honorable. Primo lejano del Lou Ford –el sheriff de 1280 Almas (1964) de Jim Thompson. Hermano del Parker de Richard Stark/Donald Westlake. Por medio del uso de unos novedosos flash backs vamos conociendo el pasado de Drake, un tiempo en el que todos, alguna vez, fuimos inocentes. Y en un momento dejamos de tenerle miedo al monstruo de abajo del a cama; cuando nos dimos cuenta que al monstruo que teníamos que tenerle miedo es el que está adentro de nosotros. Y a Drake se lo despiertan. Bullys. Canas.  El sentido de justicia y ley desaparecen, y nacen unas nuevas leyes forjadas al fuego de un 38. La diferencia entre un inocente y un muerto es una cuestión de tiempo.

Coincidentemente, 1962 fue el año en que surgió Parker en la novela “The Hunter” (A Quemarropa) . Nuestro Drake es una versión más sensible y menos profesional –o, mejor dicho, operativa– de Parker, pero con la misma rabia. La violencia es su droga. Lo que para Tony Montana era un buen saque, para Drake es un tiro en el pecho. Y en su mundo, eso es llevársela barata.

La novela está plagada de situaciones más acostumbradas al cine que a la literatura. Arranca con heist-gone-wrong, y después deviene en una “road movie”. Hoteles de ruta. La frontera que todo lo puede: México, una especie de Farmacity de Estados Unidos, donde, golpeando la puerta justa y trayendo los “verdes” necesarios, cualquier persona puede volver a empezar. Mafiosos con mucho prontuario y armas que esperan para que el suyo empiece. Y al final un pueblo de Florida, con sus pantanos y sus bares.

Los sesenta empezaron a marcar un cambio en las historias del policial. La escuela de Black Mask del 20 y el 30, por repetición hasta el hartazgo (presente en las primeras novelas de Dan Marlowe) termina por devenir en un conjunto de clichés que empastan el género. Lo que Goodis y Thompson aportan desde su exploración del existencialismo humano mediante monólogos y perdedores y asesinos, Parker y Marlowe lo hacen desde la forma: las oraciones todavía más cortas y secas, los diálogos one-liners reemplazando a las parrafadas de Chandler y su escuela. La violencia como un personaje más.

A su vez el volantazo propio que pega la novela, el pasaje de la heist-novel a la road, y su correspondiente búsqueda marcan una unión con el modelo detectivesco, y el uso del criminal como centro de la historia propio la gangster-story iniciada por W.R.Burnett. La investigación sigue presente. Ya no se trata de encontrar alguien para devolverlo al hogar. El hogar no existe. La muerte sí.

Y es el nombre del juego que Drake aprendió a jugar mejor que otros.

Al principio solo hubo Caos.
En esta novela, todo es Caos.
Negro. Y del bueno.

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El Nombre del Juego es Muerte
Dan J. Marlowe
Traducción: Carlos Gardini
La Bestia Equilátera
224 Páginas.

Publicado originalmente en Evaristo Cultural, para RASTROS, Observatorio Hispanoamericano de Literatura Negra y Criminal